lunes, 25 de julio de 2016

Francisco Umbral, Carpanta y los pollos



La Vanguardia, 8 de mayo 1976:

«Ahora resulta que nos sobran dos millones de pollos. Dada la situación excedentaria (que horribles palabras aborta la economía), dos millones de pollos deben retirarse del mercado nacional. El presidente de la Agrupación de Ganaderos solicita la intervención del TORPPA. Y yo que no había comido pollo hasta que cumplí los veinticinco años.

El pollo ha sido durante muchos años algo así como el becerro de oro del hambre nacional, el mito que hemos adorado los españoles, y del sueño casi erótico del pollo surgió incluso un personaje, Carpanta, porque el hambre es la mejor musa de los españoles y siempre nos inspira algo. Del hambre barroca nace nada menos que la novela picaresca, y del hambre de postguerra, en los años cuarenta y cincuenta, nace Carpanta. Si nuestros hidalgos hambrientos del Siglo de Oro imaginaron al Lazarillo, a Guzmán de Alfarache y a Don Pablos, nuestros dibujantes malpagadas de los años imperiales crearon a Carpanta, el mendigo del cuello duro, el Charlot del cómic español, el inquilino de los puentes abandonados que soñaba un pollo coruscante en cada viñeta».


El Mundo, 17 de abril de 1995:

«Leo en una magistral columna de Jaime Campmany que el pollo ha subido, ha vuelto a subir, y a mí eso me parece un grave error, no sólo económico, sino político y hasta sociológico. En España se puede subir todo, la gasolina, el tabaco, la ropa, el cine, los callos, la lubina, la zapatería, el fletán, todo menos el pollo, porque el pollo es la metáfora menestral de nuestro Estado del Bienestar. En los años de Carpanta y del tebeo, los nacionales soñábamos con un muslo de pollo casi tanto como con un muslo de Celia Gámez. El citado Carpanta tenía siempre en su imaginario infantil, debajo de un puente, un muslo de pollo humeante, y todos los españoles de postguerra éramos unos Carpantas que vivíamos dándole vueltas a la pollería. Yo creo que aquella guerra la perdimos los rojos y los pollos, porque nunca más, desde el Primer Año Triunfal, se volvió a ver un pollo por parte alguna, y las granjas se habían convertido en Universidades/escuela, o Laborales, adonde los chicos aprendían oficios que les servían para irse a ligar a Alemania».

jueves, 14 de julio de 2016

Contra el cine de superhéroes: la opinión de directores, actores y guionistas

Yo diría que todos admiramos a John McTiernan. En su época, sus películas de acción estaban a un nivel superior que las de otros directores. Por eso su comentario contra las películas de superhéores nos ha parecido el más sorprendente. Es un director de cine de acción atacando al cine de acción.

La crítica al género de superhéroes en el cine no tiene su origen solo en las propias películas, en su contenido, sino en que representa un tipo de cine muy comercial actualmente. La gente que trabaja en la industria puede sentirse amenazada por estas películas por muchos motivos, tanto porque representan un cine evasivo con el que artísticamente no conectan, como porque son la competencia de películas mucho más arriesgadas y difíciles de financiar. En cualquier caso, los periodistas disfrutan sacando el tema en las entrevistas porque saben que las noticias de superhéroes dan clicks en las páginas web. Y si son comentarios negativos, los aficionados al género darán muchos más clicks e incluso comentarios.

De las películas de superhéroes se ha dicho que destruyen la cultura, que son predecibles, que las puede hacer cualquiera y que no son para tanto. Que no tratan sobre problemas reales, que son películas descerebradas. Otros artistas se han preocupado de que sean historias para niños pero interesen a tantos adultos. ¿Quiénes son todos estos artistas que denuncian el cine de superhéroes, y por qué lo hacen?


«Genocidio cultural»


A lo mejor me equivoco, pero uno de los primeros críticos contra el cine de superhéroes fue Alejandro González Iñárritu. El director mexicano no solo atacaba al cine comercial con el guion de Birdman, sino también a través de declaraciones en prensa. Una de sus opiniones en Deadline en octubre de 2014 tuvo mucho movimiento en las redes:

«A veces las disfruto porque son básicas y simples y van bien con las palomitas. El problema es que a veces pretenden ser profundas, basadas en algún tipo de mitología griega. Y para ser sinceros, son bastante de derechas. Siempre les veo como gente que mata a otra gente porque ellos no creen en lo que tú crees, o porque no son lo que quieres que sean. Lo odio y no respondo a ese tipo de personajes. Han sido veneno, un genocidio cultural, porque los espectadores padecen una sobreexposición de este tipo de tramas y explosiones y mierda que no significan nada de la experiencia de ser humano. [...]

Si analizas la mentalidad de la mayoría de estas películas, en realidad tratan sobre gente rica, que tiene poder, que harán el bien, que matarán al malo. Filosóficamente, no me gustan».

Ese mismo mes hizo unas declaraciones parecidas en ZekeFilms:

«Hay un montón de películas [de superhéroes] que no significan nada. No tratan sobre nada, solo son un montón de explosiones y efectos especiales. Su cometido realmente es ese, y las corporaciones buscan exprimir dinero con esas películas que, en cierto sentido, están envenenando el cine como una posibilidad de expresión humana. En cierto sentido, el superhéroe es una ilusión que no existe, pero al que si nos aproximásemos a él a través del humor y la risa, podría ser realmente divertido».

De alguna manera la Academia de Hollywood respaldó la opinión de Iñárritu cuando le concedió tres premios Oscar a Birdman, al mejor guión, director y película. Lo que unos meses antes podía ser un comentario irrelevante de un director desconocido adquirió el estatus de opinión que merecía la pena rebatir. Cuando The Guardian le preguntó en abril de 2015 al respecto, el actor de Iron Man, Robert Downey Jr., dio la siguiente respuesta:

«Mire, le respeto. Para una persona cuya lengua nativa es el español, que sea capaz de unir una frase como "genocidio cultural" demuestra lo brillante que es».

Downey Jr. fue acusado de racista por este comentario, pero su publicista aseguró que se trataba de un cumplido.

La frase seguirá coleando en Estados Unidos mientras el género de superhéroes sea tan potente en las taquillas del mundo. Por eso volvió a salir a colación en la presentación de Batman v Superman en Ciudad de México en marzo de 2016. Cuando a Ben Affleck le preguntaron sobre el tema dijo lo siguiente:

«Conozco a Alejandro [González Iñárritu], es una gran persona y un cineasta brillante al que admiro enormemente. Y El Chivo [el técnico de fotografía Emmanuel Lubezki] es amigo mío. Alejandro suele exagerar. Yo no lo llamaría genocidio cultural, pero él es brillante y su opinión debe ser entendida como que no te puedes tragar cualquier tipo de película en el cine».


«Cualquiera puede hacerlo»


Con una opinión tan contundente como la de Iñárritu la veda estaba abierta. Uno de los siguientes en hablar sobre el tema fue Jason Statham en junio de 2015. Mientras estaba promocionando Espías quiso dar importancia a la fisicidad de los actores que hacen sus escenas de acción con estas palabras:

«Podría coger a mi abuela, ponerle una capa y una pantalla verde y después tener dobles de acción entrando y haciendo toda la acción. Cualquiera puede hacerlo. Se apoyan en dobles de acción, en pantalla verde, en un presupuesto de 200 millones de dólares, efectos especiales... Para mí no es auténtico».

Como con el caso de Iñárritu, los periodistas buscaron la respuesta de los actores de las películas de superhéroes. Mark Ruffalo bromeó sobre el tema haciendo referencia a Hulk, su personaje dentro de los Vengadores:

«¿De verdad necesitas preguntarme esto? Es Jason Statham. Es un peso pluma. No tiene nada que hacer conmigo. Claramente».

Unos meses después Paul Bettany (la Visión en Los Vengadores: La era de Ultrón) tuvo que responder a la misma pregunta en el programa de Conan O'Brian (sentado en el mismo sillón en el que Jeremy Renner llamó «zorra» a la Viuda Negra, por cierto). Su comentario fue mucho más agresivo:

«Es brillante en lo que hace, yo no podría hacerlo. Intento hacer la mayor cantidad de escenas que puedo, pero hay momentos en los que es demasiado peligroso o demasiado complicado, e incluso los productores dicen "Es demasiado peligroso o complicado para ti". Posiblemente él debería invertir en un doble de actuación, ¿sabes lo que quiero decir?

A ver, nunca echaría mierda sobre el trabajo de otra persona, pero estoy diciendo que he leído los contratos, me han contratado como actor. Obviamente hay dobles de acción, les conoces, les ves. Y son muy buenos en lo que hacen, dejad que hagan su trabajo. Pero si hay una escena realmente complicada con un dialogo realmente complicado, uno debe considerar darle un doble de actuación a Jason Statham».


«¡No son para tanto!»


Dan Harmon, el creador de las series de televisión Rick y Morty y Community también le dedicó un comentario poco halagador a las películas de Marvel. Es posible que fuese una broma inocente dirigida a los hermanos Russo, a Dani Pudi y a Aaron Himelstein, directores y actores de Community que trabajaron en Capitán América: El Soldado de Invierno. Sea o no esa la intención, el último capítulo de la serie, estrenado en junio de 2015, contenía este diálogo, en el que Jeff y Annie hablaban sobre las diferencias generacionales que los separaban:

JEFF: No quiero estar «bien». Quiero tener 25 años y salir al mundo. Quiero quedarme dormido en una playa y poder andar el día siguiente, o estar despierto toda la noche sin querer. Quiero llevar una camiseta blanca sin que parezca que olvidé vestirme. Quiero estar aterrorizado con el sida. Quiero tener una opinión sobre esas... aburridísimas películas de Marvel. Y quiero que la gente que las hace tenga en cuenta mis opiniones.

ANNIE: Bueno, yo quiero vivir en la misma casa más de un año, pedir vino sin ponerme nerviosa, tener un currículum lleno de errores absurdos en vez de mentiras absurdas. Quiero historias, sabiduría y perspectiva. Quiero tener tanto detrás de mí para no ser esclava de lo que me espera... sobre todo esas sosas e irrelevantes películas de Marvel.

JEFF: ¡No son para tanto!

ANNIE: ¡Lo sé!

JEFF: ¿Es que eso es todo lo que hay?

ANNIE: ¡Sí, y tú puedes decirlo! Yo estaría muy jodida si lo dijera, porque tengo exigencias que tú no tienes que aguantar... si aceptas que eres más viejo.


«Si vuelvo a ver otro Spiderman me voy a tener que ahorcar»


Tampoco parece que el cine de superhéroes esté hecho para la actriz Emma Thompson. En septiembre de 2015 fue entrevistada por Vulture, donde hizo el siguiente comentario:

«Me encantó la Superman original, con Christopher Reeve, porque había un verdadero tono tontorrón en ella. [...] Tras un tiempo, te vuelves un poco cínica al respecto. El hecho de que sé que van a ganar al final interfiere en que siga yendo a ver esas películas. Si vuelvo a ver otro Spiderman me voy a tener que ahorcar. ¡No puedo más! Son todas maravillosas, ¿pero cuántas veces puedes hacer esa franquicia, por Dios bendito?».


«Tengo la sensación de que se ha dicho y hecho todo»


Paul Verhoeven (Robocop, Desafío total...) también opinó sobre este género durante la presentación en Cannes de Elle, su última película:

«No soy positivo sobre el futuro desarrollo de todo este material de ciencia ficción. Tengo la sensación de que se ha dicho y hecho todo y creo que deberíamos volver a algo más de normalidad. Todos estos grandes superhéroes y lo que sea, no sé qué sueño son para Estados Unidos, pero siento que hemos perdido completamente el contacto con la gente normal, y que nuestra historia es más interesante que esa de un superhéroe».


«No me interesan en absoluto»


A partir de cierto momento parece que en todas las entrevistas había que hacer una pregunta sobre cine de superhéroes para conseguir más clicks fáciles en las páginas de noticias. Sin embargo, creo que con el director de El exorcista, William Friedkin, no se formó un revuelo parecido. En junio de 2016, en una entrevista para Yahoo! News, decía:

«Las películas solían apoyarse en la solemnidad. Trataban sobre gente real haciendo cosas reales. Actualmente el cine en Estado Unidos es sobre Batman, Superman, Iron Man, los Vengadores, los Juegos del Hambre: el tipo de cosas que no me interesan en absoluto».


«Serán suplantadas por algún otro género»


Si algún director ha sido más criticado que ningún otro por sus comentarios sobre el cine de superhéroes, y si algún director merecía menos esos ataques, ese es Steven Spielberg. Su comentario «radical» fue la predicción de que el cine de superhéroes podría llegar a su final y ser sustituido por otro género en algún momento. Para mucha gente teorizar esta posibilidad resultó demasiado ofensivo.

Durante la presentación de El puente de los espías le preguntaron sobre la «implosión» del cine de Hollywood que había vaticinado unos años antes. En aquella ocasión había dicho que si varias de las películas de gran presupuesto fracasaban esto afectaría al precio de las entradas de esas películas. En 2015 seguía opinando igual:

«Estábamos ahí cuando el western murió y habrá un tiempo en el que las películas de superhéroes sigan el camino del western. No significa que no haya otra ocasión en la que el western vuelva y el cine de superhéroes regrese algún día. [...]

Ahora mismo, las películas de superhéroes están vivas y prosperando. Solo digo que estos ciclos tienen un tiempo limitado en la cultura popular. Llegará un día en el que las historias mitológicas serán suplantadas por algún otro género que posiblemente algún joven cineasta acaba de pensar en descubrirnos a todos nosotros».

Aunque crea que este género acabará por dejar de tener interés por el público, en 2016 Spielberg tenía comentarios positivos para algunas de estas películas:

«Me gusta mucho el Superman de Richard Donner, El caballero oscuro de Nolan y la primera película de Iron Man, pero la película de superhéroes que más me ha impresionado ha sido Guardianes de la Galaxia. Cuando terminó, abandoné el cine con la sensación de que acababa de experimentar algo nuevo, libre de cinismo y sin problemas en volverse cruda cuando es necesario».

Aunque luego matizaba que se sentía más identificado con las «películas de héroes cotidianos». Por tercera vez, su opinión sobre el fin de la popularidad de este género se mantenía firme:

«Lo que dije fue que sólo va a hacer falta que tres o cuatro de estos super-blockbusters toquen fondo, porque todas esas películas están costando ahora entre 225 y 300 millones. Puede ocurrir si el público encuentra otro género —quizá algún joven realizador invente uno— que empiece a suplantar al cine de superhéroes. Casi ocurre hace un par de veranos, aunque no tanto para herir a Hollywood. No creo que el género tenga las piernas del western, y tampoco las piernas de la ciencia-ficción».

Por supuesto, durante la presentación de Mi amigo el gigante (2016) el tema volvió a salir:

«Me siento a gusto en Hollywood, incluso en este Hollywood de superhéroes y ciencia-ficción. Porque de verdad que hay más cosas y gente. Es cierto que se invierte sobre todo en superhéroes que en otros géneros. Yo no puedo quejarme porque he producido Transformers. Pero creo que no es bueno poner todos los huevos en la misma cesta».

¿Y dirigirá alguna vez una de estas películas?

«Si no caí en los ochenta, cuando me las ofrecieron a espuertas, hoy ya no... No es mi género, aunque sé que es mi público. Nunca rodaré una de superhéroes».


«Películas hechas por fascistas»


Las declaraciones más recientes que hemos leído proceden de una entrevista a John McTiernan de la revista Premiere. Y son casi sin ninguna duda las más chocantes. El director de La jungla de cristal, Depredador, La caza del Octubre Rojo y El último gran héroe (están entre las mejores películas de acción de los 80 y los 90) no soporta el cine de superhéroes:

«Realmente no puedo ver esas películas. Me irritan desde el segundo que comienzan. [...]

El culto de la hiper-masculinidad americana es una de las peores cosas que le han ocurrido al mundo en los últimos 50 años. Cientos de miles de personas han muerto por esta desilusión idiota. Así que cómo puede alguien ver un film que se llama Capitán América? [...]

Todo lo que hacen es adaptaciones de cómics de superhéroes, películas hechas por fascistas. [...]

Están haciendo que todos los jóvenes del mundo piensen que nunca serán suficientemente importantes para que una película hable de sus vidas».


La opinión desde dentro


Los directores y actores que han trabajado en estas películas tampoco se han mostrado siempre satisfechos. Eso sí, sus comentarios han sido elegantes y las críticas bastante suaves. Por ejemplo, Alan Taylor explicaba en Uproxx sus dificultades para sacar adelante Thor: El mundo oscuro:

«La experiencia con Marvel fue particularmente tortuosa porque me dieron libertad absoluta durante el rodaje, y luego en postproducción se convirtió en una película diferente. Es algo que espero no repetir nunca y que no deseo a nadie más».

Una de las dificultades que seguramente vivió Alan Taylor la explicaba con cariño Jeff Bridges: en Iron Man no tenían guion. Es algo que, por lo que comentaba, le ponía «frenético»:

«No tenían guion, tío. Tenían un argumento general. Podíamos aparecer para grandes escenas cada día y no sabíamos qué íbamos a decir. Íbamos a nuestras caravanas a trabajar en la escena y llamar a los guionistas al teléfono, "¿tenéis alguna idea?". Mientras tanto el equipo de rodaje estaba esperándonos para poder continuar».

Mickey Rourke, que interpretó a Whiplash en Iron Man 2, es quien se ha expresado con mayor dureza sobre su experiencia en Marvel. Sentía que su trabajo en la película estuvo desaprovechado:

«Cuando hice de Ivan Vanko en Iron Man, luché... Ya sabes, le expliqué a Justin Theroux, el guionista, y a [Jon] Favreau, que quería darle más capas y colores [al personaje], no solo hacer a este ruso un malo vengativo y asesino. Y me permitieron hacerlo. Desafortunadamente, la gente de Marvel solo quería un malo unidimensional, así que mucha de la interpretación acabó por los suelos.

Es jodidamente malo, pero ellos se lo pierden. Si quieren hacer películas de cómics descerebradas, entonces no quiero formar parte de eso. No quiero preocuparme mucho y trabajar duro, y luchar con ellos por razonamientos lógicos, y solo porque ellos tienen la sartén por el mango... Ya sabes, no trabajé tres meses en el acento y todos los aspectos ni viajé a Rusia solo para acabar tirado en el suelo. Porque eso podría hacer que alguien al final del día diga oh, que les den, voy a escribirles una carta. Pero no soy ese tipo de persona. Nunca voy a escribirles una carta.

Si te dejan, interpreta al malo con otras dimensiones además de la unidimensional. Tienes que luchar por eso, por dar capas al personaje. De otro modo, si estás trabajando para el estudio equivocado o digamos que el director no tiene pelotas, entonces ellos solo querrán que seas el malo malvado. [...] Si estás trabajando para buenos tíos de estudios que tienen cerebro y estás trabajando con un director con un par de huevos que te dejen incorporar eso, entonces es divertido. De otro modo, acabas como con lo que pasó con Iron Man».


Los autores de cómics


Entre los autores también ha habido cierta crítica. Especialmente de aquellos que no esperan que sus ingresos dependan de las adaptaciones de sus cómics. El gruñoncete de Alan Moore ya había hecho comentarios sobre el tema en 2013:

«Odio los superhéroes. Creo que son abominaciones. No significan lo que solían significar. Originalmente estaban en manos de guionistas que expandían activamente la imaginación de sus lectores de 9 a 13 años. Eso era lo que se suponía que debían hacer y lo hacían perfectamente. Ahora, los cómics de superhéroes piensan que su público va de 9 a 13, no tienen nada que ver con ellos. Su público es gente de 30, 40, 50 o 60 años, generalmente hombres. Alguien vino con el término novela gráfica. Estos lectores se apuntaron. Estaban interesados sencillamente en una manera de revalidar su amor a Green Lantern o Spiderman sin parecer emocionalmente subnormales. Es un ancla significativa del público de adictos a los superhéroes y la cultura comercial.

No creo que los superhéroes permanezcan para algo bueno. Creo que es una señal alarmante que un público de adultos vaya a ver una película de los Vengadores y disfruten con conceptos y personajes que fueron creados para entretener a niños de 12 años en los años 50».

Recientemente Daniel Clowes se expresó de una manera parecida. Le preocupaba también que un producto para niños atrajese tanto al público adulto:

«[Los superhéroes] siguen dominando nuestra industria. Recuerdo que un dibujante, Bob Burden, decía "Es tan aleatorio. Es como si todos los cómics fuesen sobre peregrinos y nosotros hiciésemos cómics sobre gente normal y pareciésemos los raros".

Esa era nuestra tesis, y ahora con el advenimiento de la tecnología con la que pueden hacer de verdad esas películas de superhéroes realistas, ves que: No, toda la cultura es lo que eran las tiendas de tebeos en 1985. Esto tira por tierra nuestras reclamaciones arrogantes. Dice más sobre nuestra cultura que cualquier otra cosa. Me entristezco un poco cuando los padres de los amigos de mi hijo, gente de 45 años, no puede esperar a ver Los Vengadores. Eso no debería ser para ti [risas]. [...]

Creo que hay cierto caos en el mundo y la gente necesita algo que tenga unos límites morales claros, supongo. He llevado a mi hijo a ver unas pocas películas de superhéroes y desconecto en el minuto en el que empiezan. No me interesan. Me voy del cine y al día siguiente pienso "Oh, deberíamos ver esa película". Es como si ni siquiera pudiese recordarla. Y a él ni siquiera le gustan. Es la cosa, es como "Vale, ha estado ok" [risas]».


¿Realmente son un genocidio cultural?


Me incomodaría cerrar este texto sin dar una especie de réplica, la posibilidad de matizar tantas opiniones negativas. He intercalado algunas respuestas de trabajadores favorables a Marvel, pero quiero poner punto y final con los comentarios de los que han sido los principales creativos de Marvel de los últimos años. Durante la campaña de promoción de Los Vengadores: La era de Ultrón se les preguntó a Joss Whedon y a Kevin Feige sobre las críticas a las películas de este género. Whedon las defendía así:

«¿Es bueno? ¿Vale la pena? ¿Damos a la gente lo que necesita? ¿He contado una historia que significa algo, que va a animar y conmover a la gente? Eso sirve también para la serie de televisión más barata en la que yo haya trabajado alguna vez. Y, ya sabes, ¿es cínico que algunos estudios estén sacando estas películas conectadas? ¿Cuando no ha sido Hollywod cínico? ¿Cuando un puñado de artistas ha dirigido Hollywood? Incluso United Artists duró poco tiempo.

Sobre si el paradigma se sostiene por sí mismo o si la gente se cansará o no de los superhéroes, ¿quién sabe? Claro, podría hacer una película donde la gente no estuviese cosida a sus trajes. Sería divertido. Pero se ha criticado mucho el estilo de Kevin [Feige] y el de Marvel. Creo que tal vez de forma equivocada».

Por su parte, Kevin Feige le daba la razón a Spielberg:

«En cuanto un puñado de estas [películas] sean terribles, será cuando acaben. No creo en el género de superhéroes».

viernes, 8 de julio de 2016

Pies descalzos 2 (de 4) (Keiji Nakazawa)


Pies descalzos no es una lectura agradable porque no es «evasión». No es un pasatiempo estético, sino un mensaje social. Si el lector quiere evadirse de la realidad, este manga lo que hace es involucrarlo aún más en ella. Pies descalzos te pone en tensión, te sacude, te exige. No lo describo así para darle más importancia, ni tampoco quiero que alguien lo deje de lado por este motivo. Creo que es justo estar avisado antes de empezar a leerlo.

Desde el final del tomo anterior, la familia de Gen (el descalzo al que se refiere el título) sigue padeciendo la pobreza y el sufrimiento de los que antes de la guerra tenían poco y ahora tienen aún menos. La escasez y el horror que todo Japón comparte por culpa de la bomba atómica ha debilitado los pocos lazos de compañerismo que pudiese haber antes de la guerra. Es una lucha a muerte, mucho más cruenta cuanto más bajamos en la escala social. Para sobrevivir hay que recurrir al canibalismo, a la prostitución (con los mismos americanos que lanzaron la bomba), al robo, al mercado negro, a la profanación de cadáveres, al secuestro y al asesinato.

Es un Japón desnortado, en el que las figuras de autoridad han perdido esa potestad. ¿Cómo se puede honrar al mismo Emperador que mediante la guerra ha destruido a su país? ¿Cómo se puede respetar a los profesores que exigen respeto al Emperador? ¿Qué obediencia merecen unos policías corruptos que incumplen las leyes que imponen a los demás? Los españoles nos podemos identificar especialmente con ese momento del «demócrata de toda la vida»: el presidente de la asociación de vecinos que en el primer tomo atacaba a la familia de Gen por su pacifismo, ahora se propone a sí mismo como concejal y asegura que siempre se opuso a la guerra con EE. UU.

El prólogo de Keiji Nakazawa sirve de contexto para esta manga, que no es autobiográfico pero sí se basa en su propia vida. Con sus experiencias construyó este relato en el que las dificultades por las que pasa el protagonista no se resuelven «aceptándose a sí mismo» o «esforzándose más», sino que tienen su origen en la sociedad. Por mucho que Gen se esfuerce en ser como el trigo (que aunque lo pisoteen, crece), su vida no prosperará si la sociedad no lucha contra la injusticia.

viernes, 24 de junio de 2016

Lo que opinan algunos autores de cómic sobre el Brexit


Neil Gaiman

«Querido Reino Unido,

Buena suerte.

Me temo que la vas a necesitar.

Con cariño,

Neil». (Fuente)


Chris Claremont

«Definitivamente deberíamos votar para que Reino Unido permanezca en Europa. Desde su punto de vista [el del Capitán Britania], no avanzamos levantando muros alrededor de nuestro pedazo de la aldea global».

«Él vería que lo importante no es cerrar las puertas del país, sino encontrar una manera de hacer que todos se sientan bienvenidos sean quienes sean». (Fuente)


John Byrne

«Desde que tengo memoria, los británicos han sido hostiles a la idea de pertenecer al club de otra persona. Las ilusiones del Imperio todavía acechan en las arrugas de esos cerebros británicos.

Lo que me preocupa, a este lado del charco, es cómo responderá la Bolsa. Esos avariciosos cobardes tienden a ponerse a resguardo al mínimo cambio en asuntos mundiales, arrastrando al mercado de valores a las cloacas». (Fuente)


Mark Millar

«Los de izquierdas fuimos los primeros euroescépticos y estamos afrontamos la votación más importante de nuestras vidas. Una oportunidad como esta no se va a volver a dar y, no te equivoques, votar "Permanecer" no es un voto a favor del status quo como tú o yo lo entendemos

La UE está siendo realineada con velocidad como un estado en sí mismo con un presidente, una moneda y muy pronto un ejército. Estamos avanzando hacia algo que no es solo una monstruosidad, el sueño de un político donde la gente con poder es designada sin elecciones, sino un error en todos los sentidos.

Europa se está rompiendo y la solución a esta catástrofe seguro que no es insistir en los mismos problemas que empezaron estas dificultades. Necesitamos salir cuando todavía podemos y continuar con lo que es bueno para nosotros (como medidas progresistas de empleo) mediante nuestro parlamento democrático aquí en Reino Unido». (Fuente)

«Ming se ha ido. Mongo es libre». (Fuente)

«Un consuelo para mis lectores de centro-derecha y pro-UE: nuestro cuatro principales partidos que pertenecen a los grandes negocios nunca ratificarán esto en el Parlamento». (Fuente)

lunes, 6 de junio de 2016

Siete errores de ‘El invierno del dibujante’

Para aprovechar el aniversario de los cien años de la creación de la Editorial Bruguera que se cumplían en 2010, el dibujante valenciano Paco Roca dibujó El invierno del dibujante. El cómic se basaba en la historia de la revista autogestionada Tío vivo que varios dibujantes habían creado en 1957. Aunque habían abandonado Bruguera para sacar adelante este proyecto, a los pocos años tuvieron que dar marcha atrás y regresar a la editorial.

Al leer este cómic es evidente que el interés de Paco Roca era potenciar el drama y el lado humano de unos autores que conocemos más que nada por su trabajo. Este tratamiento explica el buen recibimiento que tuvo un cómic que consiguió despertar el interés de muchos lectores hacia la historia de los tebeos españoles.


Sin embargo, creo que me voy a quedar con la opinión de Oscar Aibar, el director de El gran Vázquez, cuando señala que «es un cómic un tanto indocumentado». Paco Roca eleva un enfrentamiento laboral a la categoría de rebelión artística, cuando sobre el papel esta interpretación no se sostiene. El Tío vivo que crearon estos dibujantes era una imitación de El DDT porque sus autores no se planteaban crear una obra de arte nueva y original, sino que simplemente buscaban una mayor independencia creativa (saltarse al editor) y económica (un mejor salario).

Más allá de la propia naturaleza de esta rebelión, existen otros siete errores históricos en este cómic:


1. En Tío vivo hubo más de cinco dibujantes


Aunque no se le mencione en El invierno del dibujante, la idea de crear una revista gestionada por los propios autores vino de Josep Maria Freixa, dueño de la empresa publicitaria Crisol, que compartía sus mesas con las de la redacción de Bruguera. Convenció a cinco dibujantes: Escobar, Cifré, Peñarroya, Conti y Giner. Los seis montaron la entidad DER, en la que Freixa se unió en calidad de socio capitalista y encargado de la distribución en los quioscos.

Junto con ellos se fueron de Bruguera también un jovencísimo Enrich (el dibujante de Montse, la amiga de los animales) y el redactor Josep Maria Lladó i Figueres. También se les unieron otros dibujantes como el relativamente novato Nabau, y un recién llegado a la industria descubierto por Conti, Pañella.


2. Tío vivo no terminó tan pronto


Que los Cinco Grandes disolviesen DER y firmasen de nuevo un contrato en 1958 con Bruguera no significó en absoluto el final de la revista. Enrich ocupó el puesto vacante de director artístico e incorporó a autores novatos como Joso o Tran. También hubo hueco para Gin y Raf, dos dibujantes que habían entrado a Bruguera un año antes y que en aquel momento no querían saber nada de esa editorial. De hecho esta aventura de autogestión continuó durante unos años más hasta que Bruguera compró la cabecera en 1960 y la añadió a su catálogo.


3. Bruguera no saboteó Tío Vivo


O si lo hizo, no existen pruebas para asegurarlo.

Rafael González consideró que esta revista era una traición a la editorial Bruguera, y seguramente no fue el único en pensarlo. Por eso se envió a Madrid a González Ledesma, abogado de la editorial, para que no le diesen el permiso de publicación a la nueva cabecera, pero fracasó en su intento. «Fue el peor trabajo que he hecho en toda mi vida, y no me arrepiento», escribía en Historias de mis calles. Es verdad que Bruguera «contraprogramó», es decir, sacó al mercado nuevas revistas para minimizar la novedad de Tío vivo, pero no existe ninguna prueba que demuestre que Bruguera perjudicó su distribución.

En realidad, a la hora de explicar las causas del fracaso de la revista los dibujantes tenían claro que la principal responsabilidad había sido interna y no por culpa de ningún sabotaje. Decía Escobar que todo se debió a «una mala administración del editor, empezaron a fallar los números». Por su parte, Giner decía que «los motivos de la caída de Tío vivo fueron administrativos, que no de contenido, porque tirábamos un promedio de 60.000 ejemplares y los extraordinarios llegaban a alcanzar tiradas de más de 200.000 números», sin dejar caer en este comentario algún rencor contra Bruguera.


4. Vázquez no les traicionó


En este cómic el sabotaje a Tío vivo es la consecuencia de la traición de Vázquez a sus compañeros, que tampoco parece basarse en un hecho real. La única persona que ha mencionado este dato varias veces ha sido Julia Galán, pero nadie más ha salido a confirmarlo. La principal persona que niega que Vázquez fuese un esquirol en aquel momento es Óscar Áibar: «Ningún compañero de Vázquez me ha hablado de él en este sentido nunca, y he conocido a muchos».

Tampoco aportan información que apoye la versión de la traición ni Toni Guiral en By Vázquez. 80 años del nacimiento de un mito, ni los autores de la colección de ensayos El gran Vázquez. Coge el dinero y corre, ni Enrique Martínez Peñaranda en Vázquez, el dibujante y su leyenda.


5. Rafael González no estuvo allí


En la hipotética reunión en la casa de los hermanos Bruguera en La Pineda de Castelldefels en la que se podría haber planeado el sabotaje a Tío vivo es improbable que asistiese el director de publicaciones. Como recuerda Miguel Pellicer, «el señor González nunca fue a Castelldefels; no tenía coche, nunca quiso conducir» (Cuando los cómics se llamaban tebeos, Toni Guiral).


6. Ni tampoco censuraba con un lápiz rojo


Las correcciones de Rafael González sobre páginas de historietas con un lápiz rojo es una de las imágenes más potentes de este cómic, y también la más alejada de la realidad. Seguramente tiene su origen en la timidez de este director. Dice Jordi Bernet que «cuando hablabas con él, jamás te miraba a los ojos, y siempre llevaba un lápiz, que miraba fijamente cuando te daba malas noticias». Pero nunca se ha dicho si ese famoso lápiz era rojo ni para qué lo usaba.

Dejando a un lado que la censura en los 50 por fortuna fue anecdótica (como comenta por ejemplo Ignacio Fernández de Sarasola en Legislación sobre historieta en España), tampoco era tan invasiva como da a entender Paco Roca. Recordaba Jordi Bayona que González, «de ser necesario, acordaba la modificación de alguna viñeta», porque por lo general la mecánica era mucho más sencilla: o González aprobaba una página o la rechazaba.

En cualquier caso, es difícil que a Rafael González se le ocurriese destrozar páginas originales pintarrajeando sobre ellas como se ve en el cómic, como tampoco se le permitía hacerlo a los verdaderos dueños del «lápiz rojo», es decir, a los censores del Ministerio de Información. Los censores, aquellos que sí pedían cambios para que no se atacase a la figura paterna y la unidad familiar, solo podían hacer marcas sobre reproducciones de esas páginas, y no había nada peor que encontrarse con una página devuelta con estos tachones: «Retocar algo marcado con lápiz rojo significaba modificar las planchas o los fotolitos a toda prisa con el gasto de tiempo y dinero que es de suponer», decía Jordi Bayona. Para poder ver ejemplos de estos tachones el libro más recomendable es Tebeos mutilados: la censura franquista contra Editorial Bruguera, de Vicent Sanchis.


7. No fue en invierno, sino en primavera


Aunque el tebeo esté ambientado en invierno, Francisco Bruguera y los cinco dibujantes firmaron el contrato de su regreso a la editorial en primavera, el día 4 de junio de 1958.

miércoles, 1 de junio de 2016

Grandes autores de Vertigo: Frank Quitely (Frank Quitely y varios guionistas)


La colección de antologías de Grandes autores de Vertigo obedece a un criterio autoral: los tomos recogen pequeños trabajos de un guionista o un dibujante que se ha ganado el respeto de los lectores. Quiero decir, se trata de antología que parte de otras antologías. El material de este tomo se podría dividir en dos partes. Por un lado, las historias editadas originalmente en los titulados The Big Book of..., unos recopilatorios del sello Paradox que contenían historias breves de varios autores sobre diferentes temas: mártires, conspiraciones, criminales, artistas... Creo que la naturaleza de estos cómics (lo importante es qué se cuenta, no el cómo) obliga a que la labor del dibujante deba reducirse a apoyo del texto. Y digo "creo" porque al tener todas estas historias en un mismo tomo en realidad el efecto es el contrario, el dibujante destaca por encima de las historias. Los guiones (sobre Dalí, Ma Barker, el Hombre Elefante...) son excusas para ver cómo Quitely salta del fotorrealismo a la caricatura con una naturalidad increíble, sus texturas, su composición. Para ver cómo la personalidad de Quitely se convierte en el centro de interés.

El resto del tomo está formado por relatos de antologías publicadas por DC dentro del sello Vertigo. Dejando a un lado el fragmento de Noches Eternas, abunda lo truculento y el humor. Destaca Morrison con ese relato bélico inesperado. No me ha atraído tanto como la primera parte del tomo, pero no se puede negar que Quitely se implica en todas ellas. Dos ejemplos. En El cortejo de la piedra la primera página está formada por viñetas que parecen las baldosas del suelo que seducen al protagonista. Por otro lado, en Inmune a medida que la historia se descontrola Quitely marea la inclinación de las viñetas cada vez más.

lunes, 23 de mayo de 2016

Todos los almanaques de El Capitán Trueno (Víctor Mora, Ambrós y varios)


No termino de entender la decisión de publicar un recopilatorio de las historietas navideñas del Capitán Trueno en el mes de mayo. Tiene tanto sentido como la justificación de esta antología, que ni el autor del prólogo sabe explicar muy bien: son historietas que solo tienen en común que fueron publicadas en las navidades de entre los años 1958 y 1965 en diferentes revistas. Es decir, el tomo está pensado para el público coleccionista, para bien o para mal. Y aún así, incluso me cuesta decir que es un tomo para coleccionistas porque la restauración de las páginas está muy por debajo de la calidad del trabajo de Jordi Coll con Pulgarcito.

Excepto porque todas las historietas han sido escritas por el mismo guionista, no existe ningún hilo conector (ni argumental ni temático) que las una. Es un popurrí variado de aventura y humor en el que se mezclan las historias un poco elaboradas con otras simples y lineales. Tal vez por eso como mejor funciona este tomo es como un repaso general a toda la trayectoria del personaje. Empezamos con las vibrantes aventuras dibujadas por Ambrós, llenas de movimiento y acción (la segunda historia, con una Sigrid malvada, es la mejor del tomo), para después ir pasando a otros dibujantes con más o menos talento que deben transigir sí o sí con la obligación de pegar encima de sus dibujos “cabezas recortadas” de las páginas de Ambrós. Tal vez sea la lección que se aprende con este recopilatorio, lo poco que se recuerda el talento de este dibujante.