viernes, 29 de noviembre de 2013

Mundillo


Me imagino a mi padre decidiendo con sus amigos que si una película de vaqueros es mejor o peor depende de si salen muchos sombreros o no.

Así es el mundillo del cómic la mayoría de las veces. "Mundillo" dicho de forma despectiva. Con más frecuencia de la recomendable, las discusiones son absurdamente naifs, centradas en temas superficiales en los que la opinión del lector en realidad no significa nada. Temas irrelevantes tratados con una asertividad, con una seriedad que los temas no piden. Todo ese esfuerzo para nada, porque ni parten de un tema controvertido ni llegan a una conclusión inesperada.

Por ejemplo, un clásico: ¿qué es mejor, Marvel o DC? Se llenan foros de argumentos a favor de lo innovador de uno frente a la ranciedad del otro. Aquél repite lo que dijo Neal Adams, que los de una editorial van al baño y los otros no. Uno carraspea, pausa dramática, sentencia que una editorial es más adulta que la otra. Cuando realmente son lo mismo, dos empresas de entretenimiento que vistas a cierta distancia producen el mismo material (aventuras protagonizadas por personajes coloridos, enmascarados y con poderes), dos empresas que compiten por el mismo público y no paran de imitarse la una a la otra por eso mismo. Si realmente hubiese que comparar sus cómics sería con toda la variedad de géneros que hay más allá de las fantasías urbanas y cósmicas.

Un día Alan Moore se coge un cabreo (un "Cabreo-Moore"), dice que los superhéroes tal y como se hacen ahora no le gustan y ya la hemos liado. Todo el mundo afirmando que Moore no está satisfecho con que el cómic de superhéroes se haya vuelto adulto debido a su influencia. Vaya, lo que leo en esa entrevista realmente es que a Alan Moore no le gusta lo contrario, que la base de lectores sean adictos treinteañeros y cuarentones que disfrutan con conceptos pensados para niños. Es más fácil quedarse en la superficie y corretear por internet diciendo que los superhéroes que Alan Moore escribió en el fondo tienen la misma calidad y contenido que lo que escriben Geoff Johns, Brian Michael Bendis, Dan Slott o Mark Millar.

Por desgracia, para muchos lectores no dudo que sea así.

Otro ejemplo: ¿qué es mejor, un universo compartido, en el que los superhéroes crucen sus caminos, o uno en el que sus vidas sean independientes? Discutamos, razonemos, argumentemos, bien, genial. Qué más dará, si las ventas de estas colecciones son más elocuentes que cualquier ristra de comentarios en un blog perdido de la mano de Dios. Si a alguien no le gusta, que no compre.

¿Debería Warner ir presentando a los superhéroes de la Liga de la Justicia en varias películas antes de reunirlos a todos en una? El friki común cogerá una postura egregia y enfatizará un "Sí, porque..." que sólo interesará a otros pocos como él. Cuando termine su discurso sólo tendrá que añadir que, de todos modos, verá esas películas las escriban como las escriban, porque en el fondo le importan tres narices si el guión de Thor es malo de solemnidad. Irá a ver Thor 2 y lo comentará en su blog, foro o red social, ¡que nadie intente detenerle! No le impulsa la búsqueda de un relato bien construido que le entretenga, sino la nostalgia de la juventud o el completismo del coleccionista pop.

No puede faltar, claro, el genio que para hacerse destacar pondrá a parir aquellos cómics que están sinceramente mejor que la media. ¿Watchmen? "Psé, tuvo su momento", dice uno mientras revisa que en su estantería no le falte el cómic en el que Spiderman derrota a los hermanos Lobo.

Estamos en un mundillo de lectores endogámicos que se encierran dentro de unos límites bien definidos. Los libros de historia del cómic empiezan con Yellow Kid o similares, sin pensar que la humanidad empezó a contar relatos miles de años antes utilizando otros soportes (narrativa, teatro, etc.) Los lectores discuten sobre el dibujo de Kirby o de Peter Bagge como si en los siglos anteriores no hubiese habido una largísima tradición de pintores e ilustradores, o como si fuera del medio nadie más se dedicase a la ilustración.

Si es un mundillo no es porque contenga poca gente, sino por la cortedad de miras.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

No os Indignéis Tanto, de Manel Fontdevila

Rústica, blanco y negro, 96 páginas, 9 €

Para ser un gran humorista se dice que es necesario que un artista se encuentre en un continuo estado de enfado y decepción. Leído No os Indignéis Tanto repaso la anterior frase y creo que Manel Fontdevila es uno de los mejores humoristas de este país.

Si me pongo imbécil, podría decir que aquí Fontdevila realmente no nos cuenta nada nuevo. En sus presentaciones de cómics y sus charlas (dentro de éste libro hay un par) ya dejaba caer algunas de estas reflexiones: la necesidad de manifestarse a pesar de la respuesta de la policía, la apertura de los límites de la corrección política, ele hecho de que los políticos no puedan ser tocados físicamente... Son ideas que Fontdevila nunca había ocultado, nunca se las había guardado para sí pensando "esto lo saco luego en un tebeo y me forro". En absoluto, porque este cómic supone realmente, creo yo, ampliar el público para estas ideas y la posibilidad de ordenarlas, de darles coherencia y un significado global.

Ése es uno de los aspectos más curiosos de este cómic. Fontdevila parece alucinado, uno no sabe al principio de qué va todo esto. El cómic cambia de registro, de narración, de personajes, de temas... continuamente. En un primer momento, alguien podría pensar que lo que hay aquí es el resultado de una indigestión, desparramado sin orden sobre el papel. Y es lo contrario, éste podría ser uno de los cómics mejor planteados y estructurados que se han publicado nunca. Pasito a pasito, página a página, Fontdevila va profundizando en sus opiniones hasta poder construir un manifiesto de la desobediencia civil.



Voy a caer en una comparación obvia: este cómic se va a colocar en las tiendas al lado de los libritos de Aleix Saló, es decir, Simiocracia y Europesadilla. Hay puntos en común, es innegable. Los dos tratan temas políticos de actualidad, los dos utilizan el ensayo en vez de la ficción y los dos se acogen a un formato económico para transmitir sus opiniones. Estos cómics no quieren ser álbumes de gran tamaño con papel de colores satinado, su objetivo no es ser un deleite estético para entretener a una clase acomodada. Aquí lo que pesa es el mensaje, no la forma. Sin embargo, lo aclaro, es evidente que Fontdevila no ha tomado como modelo a Saló, porque este tipo de cómic es el que lleva haciendo en El Jueves desde hace años, esa mezcla de cómic-ensayo con él mismo de protagonista-narrador.

Es el estilo de sus páginas en El Jueves, pero con más variedad y buscando la unidad gráfica que pide un libro. Para las partes biográficas Fontdevila puede dibujarse a sí mismo en una distribución de viñetas normal o dentro de un bocadillo de pensamiento, en los análisis enumera una serie de factores y busca el divertido contraste entre ellos y el contenido de la viñeta, salta a anécdotas encerradas en grandes paréntesis, viñetas a página completa, dobles páginas, se desvía con un cómic de estilo retro forzado como los de Rosenda, etc. El dibujo es lo contrario de un trabajo impersonal, está muy elaborado y busca la innovación.

El título del cómic es una respuesta al ¡Indignaos! de Stéphane Hessel. Mientras que el diplomático francés ordenaba a los lectores que sólo se irritasen, Fontdevila entiende que es insuficiente, que hay que quejarse. A partir de las manifestaciones, de la rebeldía, de la desobediencia civil es como se amplían los límites de la libertad.

martes, 26 de noviembre de 2013

La escritura de guiones y el amateurismo

Dentro del mundo del cómic la imagen tiene tantísima fuerza, tanto impulso, atrae tanto a los lectores y los conmueve de tantas maneras que los autores y los lectores pueden llegar a una conclusión equivocada sobre los guiones: que cualquiera los puede hacer, que son una parte menor dentro del esfuerzo de crear un cómic, que es lo de menos...

Incluso da la sensación de que cualquiera que proponga sugerencias en este ámbito inmediatamente limita la creatividad, como si "educación" y "maestro" fuesen sinónimos de "estandarización" y "dictador". Como decía Ortega y Gasset, un maestro "enseña a la vez a dudar de lo que enseñas."

Una página de guión de V de Vendetta, de Alan Moore

Por eso quería copiar unos párrafos de El Guión (Story) de Robert McKee. Es un tema al que no dejo de dar vueltas últimamente:

"El arte de la narración es una fuerza cultural dominante en el mundo, y el arte del cine es el medio dominante de esa gran empresa. El público mundial es devoto pero ansía historias. ¿Por qué? No porque haya una escasez de esfuerzos. El Sindicato de Guionistas de América registra en sus anales más de treinta y cinco mil títulos anuales. Y ésos son solamente los que se llegan a registrar. En toda América se intentan escribir cientos de miles de guiones cada año, pero sólo hay un puñado de calidad debido a muchas razones. La principal es que los que hoy aspiran a ser guionistas se apresuran a sentarse ante el teclado sin aprender primero el oficio.

Si nuestro sueño fuera componer música, ¿nos diríamos a nosotros mismos: «Ya he escuchado suficientes sinfonías... también sé tocar el piano... creo que compondré una este fin de semana.»? No. Pero es exactamente así como empiezan muchos guionistas: «He visto muchas películas, algunas buenas y otras malas... saqué un sobresaliente en redacción... han llegado las vacaciones...»

Si quisiéramos componer nos dirigiríamos a un conservatorio para aprender tanto la teoría como la práctica musical, centrándonos en el género de la sinfonía. Dentro de años de diligencia fusionaríamos nuestro conocimiento y nuestra creatividad, echaríamos mano del coraje y nos aventuraríamos a componer. Hay demasiados escritores poco reconocidos que nunca sospechan que la creación de un buen guión es tan complicada como la creación de una sinfonía e incluso más, en algunos aspectos. Mientras el compositor crea con la pureza matemática de las notas, nosotros sumergimos en ese algo caótico conocido como naturaleza humana.

(...)

Respecto a la técnica, lo que el novato confunde con oficio es simplemente su absorción inconsciente de elementos narrativos de todas las novelas, películas u obras de teatro con las que se ha encontrado. al escribir evalúa y compara su trabajo con un modelo construido a partir de un cúmulo de lecturas y observaciones. El escritor sin formación lo llama «instinto» aunque sólo se trata de un hábito que resulta rígidamente restrictivo. O imita su prototipo mental o se imagina en la vanguardia y se rebela contra él. Pero el uso ciego y caprichoso de la rebelión contra la suma de repeticiones inconscientemente grabadas no son, en ningún sentido, técnicas, y producen guiones plagados de clichés de tipo comercial o artístico."

lunes, 25 de noviembre de 2013

Documental de Mortadelo ¿polémico?: "La mitad invisible"

El título del documental no podría ser más claro: trata especialmente sobre Juanma Muñoz, la "mitad invisible" en la producción de Mortadelo, el entintador que no firma. Es su presentación para el gran público en la que se ve una muestra de su trabajo y su personalidad. Especialmente por su presencia este documental consigue no ser uno más del montón.

No es un programa perfecto. El presentador quiere tomar demasiado protagonismo y en algún momento llega al completo ridículo, como al interpretar viñetas con Paco Roca, pero si nos quitamos todos esos momentos tontísimos el programa tiene bastantes momentos interesantes.

Cenizas, de Álvaro Ortiz

 Cartoné, 192 páginas, color, 20 €

Tres amigos que llevan años sin mantener el contacto se reúnen siguiendo las misteriosas instrucciones de un cuarto amigo ausente. De este modo, el grupo emprende un viaje en coche durante el que se pondrán al día de sus vidas y descubrirán los secretos que guardan algunos de ellos.

El interés principal de esta historia está enfocado sobre todo a la intriga que producen las instrucciones secretas que Héctor les da a Polly, Piter y Moho, pero es un punto de partida para hablar realmente sobre la amistad. No vemos sólo cómo los personajes llegan a un sitio superando las dificultades que se encuentran en el camino, sino la reconstrucción de una amistad perdida. Los personajes se conocen y no, confían entre ellos y no, se siguen llevando bien... y no. A esta trama se le añaden elementos de género negro, crímenes y matones, y mucho humor en pequeñas cápsulas.

La tremenda ironía es que este tipo de temas parece que deberían ser tratados con un dibujo más detallista o más oscuro. Sin embargo Álvaro Ortiz sorprende a cualquier lector suspicaz con un estilo naif y caricaturesco con colores pastel. La combinación no molesta, de hecho parece de lo más natural, como si este cómic no pudiese haberse dibujado de otra manera.


Posiblemente el aspecto más interesante de este cómic sea su estructura, que alterna cinco tramas: la historia principal, las sucesivas biografías de cada personaje, el pasado de un peculiar personaje del grupo que no diremos aquí, los extractos de un libro y la vida de Melina. La historia juega con ellas, salta de una a otra para evitar el aburrimiento del lector, distinguiéndolas con el diseño de página y el tamaño de las viñetas. Como único fallo de este aspecto me queda la duda de si para la trama principal (la maduración de Polly, Piter y Moho) era realmente necesaria la subtrama de Melina.

Creo que el único punto que desmerece a un cómic tan bien realizado como éste es la falta de intensidad emocional. Por ejemplo, cada personaje parte de una mala situación que querría resolver (por decir uno, Polly quiere dejar su molesto trabajo en una cafetería), pero éstas no llegan a parecer tan dramáticas. Otro ejemplo son los momentos de peligro, que no suponen un verdadero riesgo (físico, económico, emocional...) y que tampoco parecen imposibles de superar. La historia tiene los mimbres perfectos para haber sido un drama espectacular, pero por el motivo que sea no se quiere entrar en ese registro y se queda en una historia de misterio y suspense con algunas pinceladas de drama y humor.

Es sólo un detalle, pero me falla también la aparición del propio autor dentro de la historia como ya me falló en El Héroe de David Rubín. Demasiado explicativa ("nunca des explicaciones" decía Neil Gaiman sobre los epílogos), y porque desvía la atención de los propios personajes hacia el creador de la historia.

No importan estos defectos porque realmente entre manos tenemos un cómic que se merece destacar entre toda la maraña de novedades mensuales que se van tapando unas a otras. Puede que le falte algo para llegar a la perfección, pero no se puede negar que es de lo mejor que se publicó en España el año pasado. Ameno, curioso y preciosamente dibujado.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Dios Ama, el Hombre Mata, de Chris Claremont y Brent Anderson

96 páginas, tapa dura, 12 €

La premisa de la colección de los X-men se basa en que los miembros de este grupo han conseguido superpoderes debido a una mutación genética, por lo que se han ganado el miedo y el odio injustificados de la mayor parte de la sociedad. Sin embargo, los X-men son superhéroes que en vez de buscar venganza contra esa actitud, lo que hacen es defender a la humanidad de los peligros que la amenacen. Es decir, se trata de una combinación de los papeles de víctima y de héroe, son mártires con superpoderes.

La premisa es tan tonta y está tan poco reflexionada que es comprensible que los propios Stan Lee y Jack Kirby la olvidasen en el segundo número de la colección. ¿Cómo puede la humanidad sentir miedo y odio por los personajes de la colección X-Men pero admirar a los Cuatro Fantásticos? Si un mutante no dice que lo es, ¿cómo se le puede distinguir de superhéroes como Daredevil, Luke Cage, etc.? En un universo mutante, aislado del resto de los superhéroes de la editorial, el concepto podría funcionar, pero dentro del cosmos Marvel es absurda.

En 1982 el aclamado guionista Chris Claremont participó en el proyecto editorial de Jim Shooter, un nuevo formato con el que quería llegar a un público adulto, el álbum francés (llamado aquí "novela gráfica"). Esto significaba tapas de cartón resistentes con más páginas, de mayor tamaño, mejor papel y mejor color. Y por tanto, en teoría, un guión más inteligente y adulto. Por ese motivo, para desarrollar una historia en este formato Claremont decidió alejarse de los villanos coloristas de ciencia ficción de la colección regular y resucitó la premisa de la colección utilizando a un telepredicador fanático que difundía el odio a los mutantes y funcionaba como una metáfora del racismo.

Por desgracia, este guionista cargado de sus mejores intenciones no fue capaz de llevar su idea a la práctica. En primer lugar, su escritura sigue tendiendo a la completa exposición, al subrayado. Los personajes se describen no tanto por los actos y decisiones que toman a lo largo de la historia sino de manera forzada mediante cuadros de texto (la página de presentación del grupo), con soliloquios (la primera aparición de Magneto), bocadillos de pensamiento, etc. En algún caso Claremont incluso cae en errores de novato con textos que no aportan nada al dibujo (última viñeta de la página 20) o que contradicen lo que se ve en la viñeta (página 7, viñeta 8).


Esta sobreexposición me lleva a donde este cómic falla estrepitosamente, a su villano, el reverendo Stryker. Se trata de un antiguo militar problemático y con problemas mentales que después de una mala experiencia decide volcarse en la religión y predicar el exterminio de los mutantes. Se trata de un personaje ridículamente bidimensional, sin matices ni contradicciones, descrito mediante simples clichés: un líder carismático, experto en la oratoria, aficionado a recitar de memoria siempre que puede largas citas bíblicas e inflexible en sus decisiones. Sin discusión, este villano es lo más alejado del concepto "cómic adulto" que tengo en mente.

El problema es que tampoco Claremont quiere caer en una zona de grises morales, no se arriesga a que el lector pueda sentir empatía por Stryker. Cuando Claremont da voz a algún personaje (los realizadores de televisión, Cíclope, el senador y los policías), todos opinan igual, que su mensaje está equivocado. ¿Dónde está entonces ese dominio de la oratoria de Stryker? Según el cómic, sólo consigue realmente convencer a los asesinos que trabajan para él y al Danny de las primeras páginas, el resto de seguidores son estúpidos sin reflexiones personales. Si sabemos que Stryker es una persona elocuente es porque otros personajes lo afirman en voz alta, no porque el argumento nos lo muestre.

De hecho, Claremont se ataca a sí mismo al intentar redimir al villano Magneto, al que Xavier describe directamente como "maligno" mediante una sobreexposición más, aunque no le veamos aquí comportarse realmente como tal. Redimiendo al clásico archienemigo de la colección justo en este cómic, el guionista cae en la contradicción. Si Magneto es capaz de cometer crímenes por una buena causa, si es malo pero a la vez es bueno, si es un personaje tridimensional, ¿cómo es posible que Stryker sea una caricatura sin desarrollo?

Stryker es también incoherente, que no es lo mismo que contradictorio. Si su epifanía le lleva a la conclusión de que debe compartir con la humanidad su evangelio de odio a los mutantes, ¿qué tienen que ver los asesinatos a mutantes que realiza a escondidas? Si se trata de un simple telepredicador, ¿de dónde ha sacado la extravagante máquina de hipnosis de ciencia ficción? Si no quiere que la sociedad sepa que él está relacionado con el asesinato de niños mutantes inocentes, ¿por qué apunta con una pistola a un mutante... en público, sin que esté sometido a una situación crítica?

Al menos un villano tan monolítico como Stryker podría servir para agitar al resto de personajes, para producir en ellos algún tipo de cambio o una nueva reflexión, pero no hay nada de eso. Lo que tenemos es justo lo contrario, una historia en la que los personajes se mantienen en su posición, en la que, a pesar de algunas dudas, refuerzan las personalidades que aparecían en las primeras páginas. Nada cambia, la intolerancia seguirá existiendo, los héroes deben seguir siendo heroicos.

Si nos alejamos del guión realmente hay pocas pegas que poner en comparación. El dibujo no es de mi gusto, pero sí es interesante. El color sirve tanto para que el dibujo parezca más realista como para ganar en expresividad. Alguna página es confusa por el orden de lectura de las viñetas y las viñetas fotocopiadas llegan a cansar, pero se agradecen las ganas de querer hacer algo diferente a lo habitual. A nivel gráfico, uno de los mejores momentos es el sueño de Xavier con el que Stryker intenta controlarle. Otro buen detalle es que Anderson en bastantes momentos se preocupe por sacar a todo grupo en viñetas independientes del mismo tamaño, así se insiste en que todos son un equipo pero cada uno tiene su propia personalidad.

Lo que nos queda entonces es un cómic fuera de continuidad (¿Kitty Pryde con el apodo de Ariel, un indicio de romance entre Cíclope y Tormenta que nunca se explorará?) en el que su gran baza fue realmente su formato novedoso. Con estos cómics Marvel llamaba la atención de los coleccionistas pop, más preocupados por las rarezas externas que por el contenido. Más preocupados de si el cómic estaba editado en tomo o en grapa, en horizontal o en vertical, que por un análisis realmente adulto e inteligente del racismo y la intolerancia.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Despedida definitiva

Hola a todos. 

Tras llevar un largo tiempo sin escribir en el blog, mucho más del que me gustaría, he llegado a la conclusión de que nunca volveré del todo. Supongo que ha sido un cumulo de circunstancias las que han hecho que dejase de escribir aquí, entre ellas la más importante ha sido que he dejado de consumir tantos cómics como antes, por lo que no veo sentido escribir sobre algo que ya no compro. 

Este blog me ha dado muchas alegrías y quiero dar gracias a Pablo por unirse a este proyecto. Sin él posiblemente no habríamos llegado a ser tan conocidos en su día, ya que antes actualizábamos cada día y ahora esa cadencia de post se ha visto alargada mucho. También quisiera expresar mi agradecimiento a todos los que aceptaron ser entrevistados para el blog, ya que me ayudó a coger experiencia para mi futuro profesional. 

Con 'En todo el colodrillo' he aprendido que todo con esfuerzo y dedicación tiene su recompensa, ya sea a corto, medio o largo plazo. Así que desde aquí os animo que si os gusta algo y queréis escribir sobre ello, hacedlo, no sabéis la de que cantidad de cosas buenas que pueden llegar a vosotros.

Espero conseguir engancharme de nuevo a los cómics en un futuro, pero hoy por hoy considero que mi etapa aquí ha concluido (me siento Gandalf diciendo esto). Esto no es un adiós, es un hasta luego. Nos seguiremos leyendo en este gran mundo que es Internet.

Larga y prospera vida a los cómics.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Grafito Editorial busca autores [nota de prensa]



¿QUIÉNES SOMOS y QUÉ HACEMOS?

Hola. Somos Grafito Editorial, una nueva editorial de cómic. Publicamos álbumes para un público que quiera disfrutar de una buena historia, un buen dibujo y una edición de calidad a buen precio.

Los lectores podrán conseguir nuestras publicaciones tanto en papel (a través de nuestra tienda on-line y tiendas de cómic) como en digital (descargable en tres idiomas).

¿CUAL ES LA NOTICIA?

Buscamos proyectos de cómic para publicar.

Nuestro objetivo es ampliar la oportunidad de los autores de ver publicada su obra. Apostamos con fuerza por cada uno de nuestros proyectos.

En España, a pesar de que el cómic es un medio en alza con una gran oferta de títulos, la mayoría son reediciones con poca producción propia. Queremos contribuir en el mercado con títulos originales.

Una de las ventajas de ser una editorial pequeña y joven es que al empezar publicando pocos títulos estamos siendo muy selectivos y centramos todos nuestros recursos en darles la mayor promoción posible.

¿Qué necesitamos?

Nos ponemos en contacto con vosotros porque os agradeceríamos que nos ayudaseis a dar a conocer nuestro proyecto a través de vuestra publicación.

Ya tenemos un par de cómics en marcha, en breve os daremos todos los detalles, pero para cerrar nuestro calendario editorial necesitamos más.

Hemos redactado una guía en nuestra web con los pasos a seguir para que nos envíen el dossier a este correo electrónico: proyectos@grafitoeditorial.com

http://www.grafitoeditorial.com/envia-tu-proyecto/

Así como una sección de FAQs donde aclaramos las dudas más habituales:

http://www.grafitoeditorial.com/faq/

¿Cómo son nuestras publicaciones?

Todos nuestros álbumes tienen unas características comunes, historias autoconclusivas de unas 80 a 100 páginas publicadas en formato álbum de tamaño 17x24 cm. La línea editorial está orientada a un público adulto y adolescente.
Todas las obras serán publicadas en papel y formato digital:

La edición en papel se distribuirá por toda España, tanto en tiendas especializadas como a través de nuestra tienda on-line.

La edición digital nos permite una mayor difusión de la obra y el autor a nivel internacional al comercializarse en 3 idiomas: español, inglés y francés.